El Ministerio del Tiempo

Análisis ministérico: Cambio fatal


El pasado 23 de mayo, El Ministerio del Tiempo daba por concluida su segunda temporada con el capítulo denominado “Cambio de tiempo”; este fue seguido por 2.013.000 espectadores, según recoge Kantar Media. Este episodio puede convertirse en el último de la serie, aunque no hay nada seguro.

¡Atención! Este análisis del capítulo 21 puede contener algunos spoilers. Disfrutad de este recap, donde la palabra “cambio” no es siempre para mejorar algo.

En esta ocasión, el ministerio viaja a 1588, ya que la tempestad llegó de manera sorprendente para todos los agentes. Felipe II (protagonizado por Carlos Hipólito) se encuentra empeñado en cambiar el destino de la Armada Invencible, debido a la derrota contra Inglaterra. Es por ello que quiere viajar al pasado para tener “una segunda oportunidad” y seguir siendo el rey que posee el mundo.

Sin embargo, “el tiempo es el que es, y no se puede cambiar”. Felipe II no tiene éxito en su época: el agente del ministerio de allí no le desvela la puerta para cambiar la situación. De esta manera, viajará al futuro actual (2016) para ver qué fallos cometió, tanto él como su ejército. Además, tratará de ser el rey del mundo y del tiempo. El Monarca pondrá todo en riesgo con el fin de salirse con la suya: un cambio en la Historia.

Mientras se plantea esta increíble y fatal trama, la patrulla se encuentra salvando a los padres de la Constitución de 1812. Cuando regresan al ministerio, pueden comprobar que la Historia ha cambiado, y no precisamente para mejor: Salvador no existe y Ernesto es el jefe, Alonso está casado con Elena y esperan un hijo, Maite (pareja de Julián) sigue viva, en cambio Pacino ha sido ejecutado.

La Historia ha cambiado radicalmente, pero tanto Alonso como Julián están encantados cuando se reencontraron con sus mujeres. No obstante, el alma de ambas es el de otra persona debido a la situación que están sumergidas: bajo el mandato de Felipe II, que se convirtió en una especie de autoritarismo.

Amelia no puede seguir estando en el siglo XXI con costumbres del XVI, por lo que decide plantarle cara al Monarca en los años 50, consiguiendo que el ejército la arrestaran. Una vez que está sufriendo descargas eléctricas, Alonso entra en razón y le manda a Felipe una foto de él pequeño. El Monarca no quiere que le haga daño a sí mismo, y cede tanto a la liberación de Amelia como dejar la Historia tal y como surgió: la Armada Invencible derrotada ante los ingleses.

Finalmente, pudimos ver que la etapa más feliz de Felipe II fue cuando era pequeño (la foto) y su madre le decía que iba a ser rey. De esta manera, fallece el Monarca: recordando ese feliz y agradable momento.

Amelia, un futuro de incógnitas

Aunque este capítulo sea el último de la segunda temporada, no hemos averiguado mucho sobre ese futuro tan oscuro y predeterminado de Amelia Folch. Sabemos que en la fotografía junto a Julián, su supuesto marido, ya no aparece el bebé. Además, Folch se armó de valor y le confesó a Julián que se había acostado con Pacino cuando él estaba de misionero en la Guerra de Filipinas. Esto puede dar un cambio radical.

Si hay una tercera temporada (todavía no hay nada oficial), tendremos que descubrir todo el futuro que el destino le aguarda a Amelia. Y, sabremos hacia que dirección va la relación sentimental entre ella y Julián, donde en los últimos capítulos parecen que han acercado posturas.

 

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